jueves, 20 de julio de 2017

Se fue de la vida, sin tarjeta black


En un mes de abril, abandonado y condenado por Nerón, que había sido su pupilo, Séneca se cortó las venas. Se fue de la vida. Cuando un hombre, implicado en casos de corrupción, decide quitarse la vida, uno nunca sabe si ha decidido salir de la vida o huir de la vida. Acaso el sentimiento que se impone es el abatimiento, el deshonor, la sensación de que ya se ha consumido todo el tiempo en el que pudieron ser felices. Y no son más que cadáveres civiles que se ocultan y vuelven la cara cuando caminan por la acera, abrasados por el dinero que acumularon.
Es difícil imaginarse a Miguel Blesa, con su eterna sonrisa flemática y su pelo blanco engominado, pegándose un tiro, y quizá por eso sus amigos y sus familiares no se crean que se trate de un suicidio sino de un accidente de caza. Tan difícil es imaginarlo como complejo resulta comprender que un cazador de su experiencia se disparase fortuitamente en el pecho, ni en la pierna, ni en un brazo, cuando revisaba su rifle momentos antes de salir a cazar ciervas, en una batida de descastes autorizada fuera de veda. Pero da igual: el final ya está escrito.
En aquella misma finca en la que Miguel Blesa obtuvo alguno de sus mejores trofeos de caza, grandes cornamentas desnudas de un venado o de un gamo colgadas de una pared, figura ahora la imagen recreada de su cuerpo ensangrentado, tendido en las cocheras, vestido de cazador, como epílogo trágico de una época de infamia en España. Amanece en un cortijo lejano de Sierra Morena. Suena un disparo, hay un revuelo de palomas, ladran los perros. Se cierran los ojos, se acaba la luz, todo se inunda de negro. 'Back to black'. ( Javier Carballo)

jueves, 17 de noviembre de 2016

volverá la recesión y mejor estar preparados


El FMI predice la vulnerabilidad de los bancos en los Estados Unidos y la Unión Europea al tiempo que permite el apalancamiento de la deuda insostenible, dice el economista Michael Hudson. Con lo peor de la gran recesión supuestamente superado, los analistas económicos siguen viendo signos de que no estamos todavía completamente fuera de peligro. Un nuevo informe publicado el miércoles por el Fondo Monetario Internacional muestra que algunos bancos de Estados Unidos y Europa quizás no sean lo suficientemente fuertes para sobrevivir a otro revés, incluso con ayuda estatal.

Kim Brown 


Se une a nosotros desde Nueva York Michael Hudson. Michael es Profesor e Investigador de Economía de la Universidad de Missouri, Kansas City. Su último libro es Matar al Anfitrión: Cómo los parásitos financieros y la servidumbre de la deuda destruye la economía global (Killing the Host: How Financial Parasites and Debt Bondage Destroy the Global Economy). Michael, gracias de nuevo por estar con nosotros.

HUDSON: No estamos en una recuperación y no estamos realmente en una recesión tradicional. La gente piensa en un ciclo económico, que es un auge seguido de una recesión y luego los estabilizadores automáticos reactivan la economía. Pero esta vez no la podemos reactivar. La razón es que cada recuperación desde 1945 se ha iniciado con un nivel de deuda cada vez mayor. La deuda es tan alta ahora, que desde 2008 hemos estado en lo que yo llamo la deflación de la deuda. La gente tiene que pagar tanto dinero a los bancos que no tienen suficiente dinero para comprar los bienes y servicios que producen. Así que no hay demasiada inversión nueva, no hay nuevos puestos de trabajo (excepto los empleos de «servicios» de salario mínimo) los mercados se están reduciendo y la gente no puede pagar sus deudas. Así que muchas empresas no pueden pagar a sus bancos.
El producto de los bancos es la deuda. Tratan de decir a los clientes que "las deudas son buenas para usted", pero los clientes no pueden permitirse más deuda, así que no hay forma de que los bancos puedan continuar con su plan de negocios corriente. De hecho, no hay manera de que los bancos puedan cobrar todo lo que se les debe. Eso es lo que el FMI no sigue a través de su análisis diciendo: "Mira, los bancos están en la ruina porque el sistema financiero está en quiebra; y el sistema financiero está en quiebra porque la idea de intentar enriquecerse mediante el endeudamiento no funciona ".
Era un modelo falso. Así que, en realidad, estamos al final de un ciclo largo que se inició en 1945 alimentando a la economía con la deuda. No podremos salirnos de ello hasta que eliminemos las deudas. Pero eso es impensable para el FMI. No puede decir eso, porque se supone que representa los intereses de los bancos. Así pues, todo lo que el FMI puede hacer es retorcerse las manos por el hecho de que los bancos no van a ganar dinero, incluso si hay una recuperación. Pero en realidad no hay una recuperación y no hay indicios de ella en el horizonte, porqué la gente tiene que pagar a los bancos. Es un círculo vicioso –o mas bien, una espiral descendente. Básicamente, los economistas del FMI se limitan a alzar los brazos admitiendo que no saben qué hacer, dados los límites de su visión restringida.


HUDSON: Si se toma el presupuesto medio familiar - lo he dicho muchas veces en tu programa - podemos ir a los números. Si tienes que pagar del cuarenta al cuarenta y tres por ciento de tus ingresos para la vivienda ; además, el quince por ciento de tu sueldo es retenido por la Seguridad Social ; tienes que pagar la atención médica ; tienes que pagar a los bancos tu deuda de la tarjeta de crédito ; préstamos estudiantiles. Después de esto te queda sólo un veinticinco o un treintaicinco por ciento, tal vez una tercera parte de tu salario para comprar bienes y servicios. Eso es todo.
El problema es que la manera de conseguir un trabajo es con una empresa que vende bienes y servicios. Las empresas no contratan porque los consumidores no tienen suficiente dinero para comprar los bienes y servicios.
Estamos en una deuda-deflación crónica. No hay manera de recuperarse a menos que se perdonen las deudas. Eso es básicamente lo que el FMI está dando a entender (de forma explicita en el caso de Grecia), pero no lo dice claramente porque eso no se puede decir, porque no se considera correcto.


(fotografía thomas struth)

sábado, 22 de octubre de 2016

el mundo está cambiando y los gobiernos no se enteran


!Es la economía estupido!, es una frase muy repetida en medios políticos mundiales. Todos sabemos que mientras nosotros hablamos de política o de políticos - que no es lo mismo- los políticos hablan de economía con las grandes empresas y corporaciones mientras nos quitan las carteras en nombre de arreglar el déficit. También porque les obliga la UE, el FMI, y cualquier organismo internacional que dirigen una panda de corruptos y afana-sillones.
Pues bien, los tiempos cambian a velocidad vertiginosa y hace tres años o quizás cuatro o puede que cinco, yo en esta página hablaba del bitcoin, una cripta-moneda que ya es de uso casi corriente.

Un hombre de paja (Satoshi Nakamoto) aficionado a los trenes de juguete que inventa una nueva divisa harto de las comisiones bancarias. Un empresario australiano (Craig Wright) celoso de su intimidad que se oculta detrás del japonés misterioso. Un sistema criptográfico de máxima seguridad que hace temblar a los bancos centrales de medio mundo. Y especulaciones, muchas especulaciones referentes a la deep web, hackers con intenciones dudosas, arribistas empujados por la codicia, emprendedores visionarios… La historia de la gestación y posterior desarrollo de las Bitcoins está repleta de leyendas y medias verdades. Desde su anuncio en 2009 con la famosa carta firmada por Nakamoto, hasta la confesión de Wright en una entrevista con varios medios (entre los que se encontraban The Economist y la BBC), las famosas monedas virtuales no han hecho más que crecer, acumulando a su paso detractores y defensores a partes iguales. Un estudio reciente, publicado por el Instituto Swift con el título Monedas virtuales: ¿Medios de intercambio o activos especulativos?, aseguraba que las divisas como Bitcoin no suponían ningún riesgo para la estabilidad monetaria internacional. El estudio, que relativiza el impacto de estas monedas en la economía mundial, contrasta con otra noticia en la que varias empresas dedicadas a las criptodivisas aseguran que cada día se abre un cajero automático en el mundo dedicado a su distribución. 

Entre titulares amarillos e historias que podrían formar parte de un capítulo de Mr. Robot, las criptomonedas han sumado a partes iguales defensores y detractores. De lo que nadie duda es de que su concepto -un medio digital de intercambio descentralizado, imposible de hackear y controlado por los propios usuarios, sin estar sujeto a los mandatos de la banca- es brillante. Uno de sus más destacados apóstoles es Alex Tapscott, fundador de Northwest Passage Ventures, empresa que impulsa la tecnología blockchain (cadena de bloques), el corazón de las criptomonedas. La compañía asegura en su página web que su misión es desarrollar “una economía inclusiva, justa, transparente, global y segura, en la que la riqueza se comparte con quienes la crean”. El propio Tapscott en uno de sus artículos para Forbes tituló “La democracia blockchain: un gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo”, poniendo esta tecnología a la altura de las grandes revoluciones. Tapscott defiende que “Blockchain es una base de datos o un gran libro de contabilidad global, que funciona en millones de dispositivos y está abierto a cualquiera, en el que no sólo información, sino cualquier cosa de valor (dinero, títulos, escrituras de propiedad, documentos de identidad, incluso votos), se puede mover, vender y manejar de forma segura y privada. Y donde la fiabilidad viene establecida por la colaboración masiva y un código inteligente en lugar de por intermediarios poderosos como gobiernos y bancos”.

En libros, conferencias y artículos publicados en algunos de los medios más prestigiosos del mundo, Tapscott desarrolla su teoría de que el Blockchain puede cambiar el mundo. Tal vez sea cierto. O tal vez no. Pero el simple hecho de poner en cuestión las normas establecidas para buscar alternativas más libres ya merece la pena. (ELC)

lunes, 12 de septiembre de 2016

lo público no es privado



...Como habían pasado 15 años, sentí que había que reflexionar sobre la llegada de internet: de qué forma había cambiado la manera de pensar lo que es público y lo que es privado. Después, hace dos años, cuando la Universidad de Columbia organizó una conferencia que se llamaba 2000+, que analizaba las urgencias de la teoría arquitectónica, escribí el primer capítulo de esta nueva investigación. Se trata de hacer una reflexión o incluso un mapa. 

Ver cómo los social media, que no estaban en el año 2000, poco a poco han ido llegando. Primero con cosas como Friends Reunited o MySpace hasta que empiezan a crecer exponencialmente, a tal que punto que hoy hay más de 1,000 millones de personas usándolos. Es algo que no podemos eludir ni desconsiderar, pues cambia por completo las relaciones entre lo público y lo privado, lo exterior y lo interior, que son las maneras en las que siempre pensamos la arquitectura. Esto me llevó a otro tema que también me llamaba mucho la atención en aquel momento. 

Había leído en el Wall Street Journal que 80% de los profesionales jóvenes de Nueva York trabajaban en la cama, que se ha convertido en el lugar donde realmente la gente no sólo trabaja, sino que también se conecta. Al mismo tiempo, y después de la crisis de 2008, toda una nueva generación se encuentra sin trabajo en los lugares tradicionales, pero sobrevive —y algunos hasta viven bien— con una serie de trabajos que ya son muy diferentes, de freelance. En situaciones como Nueva York, donde el espacio es muy reducido y donde la mayoría de la gente vive en un estudio que prácticamente abres la puerta y te tiras en la cama, ésta se ha convertido en el centro del universo, un universo en el que no hay ni noche ni día. 

Es la cultura del 24/7 de la que habla Jonathan Crary y que define como una forma de explotación en la edad del capitalismo tardío. Hoy puedes estar trabajando con China o Australia, en un horario que te obliga a despertar a mitad de la noche y luego te vuelves a dormir.

Todo esto me hizo volver sobre lo que fue la transformación más radical del siglo XIX, la separación entre el lugar de trabajo y el de la vivienda. Walter Benjamin, por ejemplo, habla de este nuevo sujeto que se constituye en el interior y en la oficina. Esta separación, de alguna manera, colapsa en este momento, con la vuelta a una confusión entre el trabajo y la vida, entre el día y la noche, que es incluso pre-industrial, pues antes de la sociedad industrial no existía eso de las ocho horas. La gente, cuando se iba la luz hacía de todo: dormían, comían, hacían el amor, trabajaban, luego volvían a dormir; era una cosa más fluida. Hoy, cuando te preguntas dónde tienes el teléfono, te das cuenta de que duermes con él; estamos siempre conectados, el teléfono es la última cosa que acaricias en la noche y la primera en la mañana.

(De una entrevista a Beatriz Colomina, arquitecto)


miércoles, 10 de agosto de 2016

la emoción y el pensamiento caminan juntas


Rechazo separar la dimensión emocional y la intelectual. Creo que también las imágenes y las palabras entran en relación. Todo va junto. En este momento le estoy hablando a usted pero también la miro a los ojos. Y no lograría comprenderla sólo por lo que me dice. 

Si la comprendo es también porque la miro. Para mí no hay una separación entre lo sensible y lo intelectual. Dicho esto, la cuestión de la emoción es central. En ese sentido, los románticos alemanes son los precursores del surrealismo pero también del estructuralismo. El romanticismo alemán siempre tuvo interés en la estructura. Levi-Strauss también era un romántico. Y en este caso queda claro nuevamente que no hay emociones puras. Lo que hay es una emoción del pensamiento. 

Tampoco hay pensamientos aislados, separados de la emoción; de lo contrario, el pensamiento no podría captar su objeto. Por eso las imágenes son tan difíciles de analizar. Yo solía ver a mi padre, que era pintor, trabajar en su taller todos los días y una de las cosas que más recuerdo es el modo en que se aproximaba y se alejaba del lienzo una y otra vez, involucrando el cuerpo en su trabajo pero necesitando también de cierta distancia. 

En la actividad del pensamiento podemos hacer lo mismo. Si miramos de cerca, hay cosas que se nos escapan y si miramos de lejos, al estilo de los grandes filósofos, nos involucramos en una actividad que resulta insuficiente. La emoción es el momento en que uno está muy cerca: cuando se superponen la mirada y el tacto. Tomar distancia es importante para ejercer la crítica pero si uno sólo se aleja, es inevitable que se pierda el fenómeno.
( Georges Didi-Huberman, filósofo)

martes, 9 de agosto de 2016

Llámame idiota para seducirme, pero soy divina de la muerte



Un mundo al alcance de todos los idiotas que sientan que realmente lo son.  Demna Gvasalia  nuevo director creativo de Balenciaga demuestra que no cabía duda de que sus propuestas iban a acaparar críticas y alabanzas a partes iguales. El georgiano, conocido por elevar a la casas que nacen a los a los altares de la industria, presentó su primera colección para la histórica casa durante la pasada Semana de la Moda de París. Y allí, entre plumíferos de proporciones imponentes, prendas deportivas y maxicadenas, se colaron los bolsos de la discordia. Si las colecciones de Gvasalia para Vetements ya eran conocidas por apropiarse de logos de otras marcas (el chándal de Champion o la camiseta con el logo de la empresa de mensajería DHL son solo un par de ejemplos), pocos dudaron en acusar al diseñador de tomar prestado el estampado de rayas arcoíris de las bolsas tradicionales tailandesas conocidas como ‘sampheng bag’.  

Las redes sociales se inundaron de jóvenes poseedores de las bolsas “originales” que ironizaban diciendo que “ellos también tenían un Balenciaga” y algunos llegaron a mostrar su preocupación acerca de si al viajar fuera de su país podrían ser acusados de llevar un bolso falso. El Departamento de Propiedad Intelectual de Tailandia, sin embargo, no tardó en acabar con los rumores de plagio: “La bolsa de arcoíris se ha utilizado en Tailandia desde hace mucho tiempo. No es ilegal llevarla a Europa ya que no es una imitación. Si uno tiene la intención de copiar; el material, modelo, forma y color deben ser los mismos”, explicó en aquel momento Nantawan Sakunkarn, director del departamento.

Aunque la sombra del copypaste dejase de planear sobre Gvasalia, sus bolsos no han abandonado los titulares de la prensa especializada. La colección de accesorios, bautizada irónicamente como ‘Bazar’, acaba de ponerse a la venta y, como era de esperar cuando la vimos sobre la pasarela, tiene todas las papeletas para convertirse en la más buscada y deseada del otoño. El modelo más pequeño cuesta 1.195 euros en la web de la firma y la versión XXL, aún más similar a las del país asiático, alcanza los 2.300. Mientras tanto, las bolsas tailandesas –que, por cierto suelen verse en los mercados o lavanderías locales– pueden comprarse por un par de euros aunque su precio ha aumentado hasta los 100 Baht, unos 3 euros, desde que subiesen a la pasarela. Eso sí, la versión deluxe es de manufactura italiana y está elaborada en piel de cordero mientras que la asiática es de plástico y nylon. 

Una notable diferencia potenciada gracias al logo de Balenciaga impreso sobre el diseño. Diez letras doradas que transforman un accesorio puramente funcional y olvidado por la industria de la moda en el nuevo ‘it bag’ de la temporada. 
(ELP)

viernes, 22 de julio de 2016

la práctica de lo salvaje. Garry Snyder


Para situar rápidamente este hermoso y lúcido libro de Gary Snyder, me remito a la idea de Claude Lévi-Strauss, citada por el propio poeta, de que las artes son el territorio salvaje que sobrevive en la imaginación. Snyder es integrado siempre, y no sin razón, con los poetas, novelistas y personajes de la generación «beat». Nació en San Francisco en 1930, y creció en una «pequeña granja en el Noroeste del Pacífico norteamericano, en la Isla de la Tortuga». Estudió antropología y lenguas asiáticas, y en 1962 residió en la India. Además de un estudioso del budismo y de la Naturaleza, fue de joven montañero y trabajador forestal. Ha sido y es un gran defensor de la Naturaleza salvaje y para ello, además de escribir notables ensayos, ha desempeñado tareas prácticas en las montañas y bosques del Oeste americano, pero también en Japón, Taiwán y Nepal.
Toda su reflexión y actividad está asistida por «una suerte de budismo arcaico, que no ha perdido su vínculo con las raíces animistas y chamánicas». Sí, es un ecologista, pero es algo más. Está lejos de creer que el mundo vegetal y animal es un instrumento, y profesa la creencia y el conocimiento de que formamos parte de un universo animal y vegetal que debemos cuidar, amar y respetar si queremos tener una vida digna y perdurable.

En «La práctica de lo salvaje» no sólo encontraremos datos y reflexiones que vale la pena tener en cuenta y pensar, sino una admirable actitud ante la vida, y, como escritor, pasajes memorables en los que vemos, literalmente, un mundo natural lleno de fuerza, y asistimos a enseñanzas exigentes y al tiempo razonables sobre un buen vivir, que siempre ha de suponer nuestra inserción en el conjunto de lo vivo.
Para Snyder lo salvaje forma parte de la libertad, y esta se apoya en la aceptación de las condiciones que le son inherentes: una realidad transitoria, abierta, imperfecta y no pocas veces dolorosa. La libertad existe porque no hay un universo preestablecido. Lo propio de lo salvaje, por otro lado, como proceso de lo natural, también es una ordenación de lo transitorio. Para Snyder, como para algunos místicos y científicos modernos, todo es natural, incluidas nuestras ciudades, aunque para el poeta norteamericano Madrid y Nueva York serían naturales sin ser salvajes (bueno, hay días en que uno afirmaría lo contrario…)Un sistema salvaje lo es cuando un ecosistema funciona plenamente y, por lo tanto, todo lo que lo constituye está presente en su red de actividad. De ahí venimos. 

Por otro lado, en nosotros habita también esa realidad: «Las profundidades de la mente, el inconsciente, son nuestras áreas salvajes interiores, y es ahí donde ahora hay un lince», afirma Snyder. No se trata de un lince individual, sino del que va «de sueño en sueño». «El cuerpo se encuentra en la mente. Ambos son salvajes.